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Aportes para potenciar que la educación costarricense sea cada vez más inclusiva

Lineadedivision

Autor: Maite Capra Puertas

 

Para pensar la educación es necesario tener una visión de la misma, por eso para aportar sobre el tema -que nos reúne- no queda más que declarar mi posición epistemológica. 

La habilidad de ver, escuchar  y pensar las cosas desde diferentes ángulos o de formas nuevas, es privilegio de los creativos. La creatividad permite explorar nuevas posibilidades, trasformar las cosas y las ideas.  “La creatividad tiene que ver con la capacidad de "crear". La creación tiene que ver con lo "nuevo", con algo que no existe en el plano concreto pero que está en algún lado esperando ser captado”.[1]

Tod@s podemos ser creativos, esta afirmación no aplica solo a las personas, también aplica a las comunidades y organizaciones, pero para lograrlo debemos liberar la imaginación, debemos romper con los hábitos que nos bloquean y nos impiden ver otras posibilidades. “Chuck Jones, el animador que creó al Coyote (estrella de televisión) dice que, para dibujar el coyote debes tener un coyote dentro de ti.  Y tienes que sacarlo a la luz.  La animación significa invocar la vida, ¿Y cómo invocas la vida? Tienes que encontrarlo dentro de ti.”[2] Para trasformar la educación hay que vivirla desde adentro.

La ilusión es que las ideas y los ejemplos que se exponen en este texto puedan resignificar la visión de la discapacidad y los medios digitales, para dejar salir  esa creatividad y pasar de una visión rígida y convencional a una visión dinámica y situada.

Para promover inclusión es necesario ver, escuchar y sentir la educación como un “ser vivo” capaz de  transformarse y transformar, y es desde allí que se puede pensar la inclusión; resignificando el concepto de educación, diversidad, discapacidad y equidad.

Abordar temas alrededor del aprendizaje, la educación, el conocimiento, la diversidad, la inclusión y el uso “inteligente” de los medios digitales, no ha sido ni es tarea fácil, porque arrastramos ideas que impiden desarrollar una visión del mundo como un conjunto armonioso y articulado.

Tradicionalmente el discurso acerca de los problemas de la educación ha sido abordado como problema de los individuos, como un problema que le corresponde solamente a un sector (a las instituciones educativas), como un asunto desvinculado del resto de la sociedad.  Irónicamente los problemas sociales no son abordados por la sociedad sino por un grupo que toma decisiones, desde realidades alejadas a la examinada,  disminuyendo esto la posibilidad de plantear soluciones pertinentes y pactadas, con aportaciones de un grupo realmente significativo y representativo.

Mi visión de la Educación

Por años, se ha ido pasando de mano en mano la responsabilidad de la vida educativa de los pueblos, esta responsabilidad se traslada de unos grupos a otros: de los padres al docente, el docente lo remite al ambiente, o al presupuesto[3] y de esta manera en los ambientes educativos los problemas se postran y crece la inequidad, mientras las personas fracasan y se ven obligadas a desertar porque no hay un espacio que responda a sus intereses y necesidades. 

Esta realidad no se resuelve con más reformas ni leyes, incluso no es el presupuesto el que las define.  Es prioritario revisar los objetivos, las formas y las consignas, con que se aborda la educación para replantear:

¿Cuál es el concepto de ser humano que subyace a las  propuestas educativas?
¿Qué lugar ocupa cada persona dentro del ambiente  educativo?
¿Qué oferta se hace a los aprendices?
¿Cómo se relaciona esa oferta con su entorno y su realidad?
¿Cuáles desempeños desarrollar en las personas?
¿Qué posibilidades tiene cada persona de dialogar sobre su propio proceso?
¿Qué responsabilidades tiene el colectivo?
¿Cómo organizar los ambientes de forma que tod@s queden incluidos?
¿Cómo valorar la heterogeneidad?
¿Qué lugar ocupan los medios digitales en el ambiente educativo?
¿Cómo se involucra a la comunidad en el proceso educativo de los más jóvenes?
¿Qué oportunidad tiene la comunidad adulta de acceder a la educación?
¿Cuándo se habla de la educación en y con la comunidad?
¿Porqué utilizar diversos procesos y formas de valorar el progreso?
¿Porqué es necesario valorar tanto el proceso como el producto?
¿Cómo socializar y divulgar los logros, preocupaciones, soluciones y proyectos educativos?
¿Cómo mantener a las personas involucradas activas y felices?

No se trata de contestar retóricamente estas preguntas, se propone más bien someterlas a procesos de análisis conjunto, de diálogo, de reflexión; en un intento por visualizar un proceso educativo que se ajuste o se acerque -con mayor asertividad- a la diversidad humana.

Niños usando el computador
La escuela debe ser un lugar que reúna a la comunidad, un recinto seguro, un espacio que ofrezca desafíos, que viva valores esenciales, que les interese y pertenezca a tod@s, que incluya a las minorías, que invite a permanecer, a aprender, a participar, que no excluya a nadie.

 

La educación no es un fenómeno que ocurre de manera aislada en las aulas o en las escuelas, la educación no es un problema exclusivo de los docentes, de los directores, es un fenómeno que toca de manera compleja y directa a todas las personas y a todas las instituciones. 

Cada acto educativo incide en el conjunto, no solo en una parte de este.   Una visión renovada de la educación debe concentrarse en la comprensión de que el ser humano se mantiene en permanente diálogo con el mundo, con su entorno, con su interior, que todos formamos parte de un movimiento que fluye de manera ininterrumpida, que somos seres interdependientes y que formamos parte de un “saber hacer” global.

Extracto de los requerimientos para una escuela inclusiva, según los textos ofrecidos por el curso.

Los Directivos:

  • Administran el cambio.
  • Instauran una cultura escolar que los identifica y motiva a la resolución de problemas y al sentido de pertenencia.
  • Promueven la interacción dinámica entre maestros y alumnos.
  • Hay un liderazgo efectivo que enfoca la tarea educativa hacia la transformación, distribuyendo y empoderando, no jerarquizando ni controlando.
  • Promueve el desarrollo personal y grupal.
  • Comprende que cada contexto escolar tiene diferente idiosincrasia.
  • Escucha las opiniones profesionales y sentimentales de los docentes.
  • Detecta y atiende las prioridades.
  • Provee recursos que apoyen al desarrollo de lecciones.
  • Promueve la documentación de experiencias de manera que se puede aprender de ellas y tomar decisiones a partir de una realidad.

Interacciones:

Todos los agentes (niños, padres, docentes, administrativos, directores…) son aprendices que se relacionan respetuosamente.

Todos perciben el proceso educativo de igual forma, no hay quien atienda el asunto de la diversidad, lo hacen todos de manera transparente, con la convicción de que todos se benefician.

  
Las interacciones más ricas se dan en el aula.

 

Rol del Docente:

  • Aprender de las propias experiencias.
  •  Evalúan constantemente el progreso del estudiante.
  • Consideran las diferencias como oportunidades de aprendizaje.  No dan recetas pero si ingredientes.
  • Utilizan recursos como apoyo al desarrollo de lecciones, maximizando  el uso de la capacidad y la creatividad presentes en un contexto dado.
  • Las modalidades de trabajo tienden a reducir barreras de participación en todos los estudiantes
  • Incentivan el aprendizaje a través de debates, discusiones, entre otros.
  • Comparten y construyen conocimientos destinando espacios para la metacognición.
  • Los docentes asisten a clases de sus colegas para observar, apoyar y aprender. Todos aceptan comentarios y  aprenden de ellos.
  • Asume los cambios en las políticas, prácticas y culturas para lograr tres dimensiones interrelacionadas: la "creación de culturas inclusivas", la "producción de políticas inclusivas", y el "desarrollo de prácticas inclusivas".

 

Prácticas bajo enfoques epistemológicos socioconstructivistas

  • Hacer uso de la creatividad y capacidad del contexto.
  • El docente escucha la realimentación que ofrecen sus estudiantes.
  • Se adopta una visión positiva de la diferencia.
  • Los docentes identifican barreras que impiden el proceso de inclusión.
Se impulsa el concepto de niños mediadores.

[1] http://www.enplenitud.com/nota.asp?notaId=5275

[2] Goleman, D. (2000) El espíritu creativo. Argentina.  Ediciones B Argentina S.A..

[3] Se parafrasea a Doña Clotilde Fonseca, Directora Ejecutiva de la Fundación Omar Dengo, en una charla sobre educación.

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